jueves, 16 de noviembre de 2017

Y que hago con los ninos o los abuelos


Cuidado de niños y ancianos Empresa de ayuda a domicilio


Lo podemos llamar de mil formas distintas, unas políticamente correctas y otras no tanto, pero hay un montón de eventos y situaciones al margen de los estrictamente laborales, que esos solemos más o menos tenerlos resueltos, pero hay ocasiones en las que como por ejemplo la celebración de una boda, o simplemente porque nos apetece pasar una o un par de noches del fin de semana sin los niños o sin los abuelos, y normalmente no sabemos dónde acudir para que nos resuelvan la papeleta.

 Hay un montón de soluciones imaginativas al margen de los familiares y nuestro entorno más cercano, que a esas personas las pobres, las tenemos ya más que quemadas de asumir nuestras obligaciones y quedárselos con motivos laborales, pero para que podamos irnos por ahí a divertirnos, la cosa cambia. Es como si no tuviéramos derecho a divertirnos de vez en cuando. Siempre podemos hacer una especie de rueda de favores con otras personas con familiares a su cargo en plan hoy por ti y mañana por mi, pero no siempre conocemos a esas personas, que precisamente están en nuestra misma situación, y llegar a ese posible acuerdo sería lo ideal, pues todos saldríamos ganando. Sin embargo la iniciativa privada ha dado con la solución.

Imagina que pudieras contratar un servicio de ayuda a domicilio donde una empresa seria y de confianza se encargara de todo. Ellos llegan a tu casa a la hora convenida y se marchan cuando tu vuelvas de esa actividad que tanto te apetece hacer, o de esa boda o ese compromiso al que por los motivos que sean, no tienes la más mínima intención de renunciar. Y todo con la garantía de haber contratado con unos profesionales líderes en su sector y a un precio inmejorable. ¡Yo probaría!

viernes, 20 de octubre de 2017

Las bromas de novios


Unos novios llamaron a unos cerrajeros en Zaragoza La novia antes de llamar al cerrajero 
Son una gente encantadora, que además siempre o casi siempre están de muy buen humor, un buen humor que es contagioso a quienes no somos de allí, pero por un motivo u otro allí nos encontramos. 
En mi caso hace poco estuve en una boda, y fue de lo más divertido que me ha pasado en mucho tiempo, así que aprovechando la temática del blog, paso a relatarla dejándome eso sí, muchísimas cosas no en el olvido pero si en el teclado, que si no abrevio, lo mismo en vez de una entrada, escribo un libro. 
La fiesta comenzó tras el banquete de bodas, cuando en tandas de dos o tres amigos y a intervalos de más o menos cinco minutos, nos fuimos acercando consecutivamente al novio, a la novia o a ambos, para que se tomaran un chupito con nosotros. A la media hora aproximadamente, ya estaban ambos que apenas se podían tener en pie, pero no podían negar el chupito a los grupos de amigos que seguían llegando. 
Algunos incluso repetían. Y lo de emborracharlos viene por lo que sigue: Dentro de casa, el hermano de la novia (su madre tenía las llaves de la casa) junto a unos amigos, habían cambiado de dirección de apertura todas las puertas interiores, y los cierres tanto de ventanas como de la terraza. 
Además habían cambiado la cerradura de la puerta de acceso a la vivienda, obligando a que a altas horas de la madrugada, tuvieran los novios que llamar a unos cerrajeros en zaragoza para que les abrieran la puerta. Lo que también ignoraban los novios, es que los cerrajeros estaban en el ajo (en la broma) con el hermano de la novia, y aprovecharon para continuarla junto a los vecinos, que también lo sabían. Al final los novios entraron a su casa sobre las diez de la mañana del día siguiente, y acompañados de la policía, del follón que se armó con la broma. 
 ¡He de ir mucho más a menudo!