domingo, 13 de agosto de 2017

Hacer regalos a los novios por Internet


Mister monkey y sus excelentes ideas de diseño web. Un diseño efectivo para vender por Internet. 


Hay de todo y de todo debe haber en la vida, incluso personas que por los motivos que sean, no disponen de tiempo para ir a buscar o comprar los regalos para los novios, y prefieren hacerlo por Internet para ahorrar tiempo. Yo soy de esas personas que prefiere tomarse una tarde para pasear viendo tiendas, y acabo comprando muchas cosas para mi independientemente de que compre o no lo que iba buscando para los novios.

Suelen ser compras impulsivas de esas que ves algo y decides llevártelo, aunque luego no le des el uso que en el momento de comparlo te pareció tan indispensable, pero eso es otra historia y merecer ser contada en otra ocasión. Pues esto mismo que a mi me pasa, le pasa a otras personas que compran por Internet, que ven algo que les atrae, algo que les llama la atención y en ese mismo momento lo compran.

Reconozco que incluso para mi la tentación es fuerte, pues hay algunos diseñadores de páginas web que no se cómo se las arreglan, pero muestran tan bien el producto y ponen que el proceso de compra sea tan fácil y rápido, que es difícil o imposible el no comprar el producto que vende esa página web. Supongo que ese arte de hacer páginas web accesibles y que inciten a la compra inmediata de los productos en ella expuestos, es algo que con el tiempo se aprenderá a hacer, y lo digo desde la sana envidia de alguien que como yo prefiere las páginas con mucho texto antes que las fotografías y los vídeos, aunque no dejo de reconocer que cuando alguien quiere comprar el producto que sea, una buena fotografía, ayuda un montón a la venta.

Es la típica discusión que siempre he tenido desde que me inicié en la informática: que yo prefiera texto, mucho texto al estilo la wikipedia, antes que fotos, muchas fotos al estilo el resto del mundo -contra mi- añado. El caso es que aunque me cueste reconocerlo, nunca he comprado por Internet sin ver una foto previa de lo que estaba comprando.

viernes, 28 de julio de 2017

Investigar a quien va a ser tu pareja

Detectives privados para una relacion sentimental Las investigaciones de los detectives

Por increíble que pueda parecer, hay personas que contratan a un detective privado para ver si la persona con quien mantienen una relación sentimental, es lo que aparenta ser. Y no, en este caso no lo he visto en ninguna película americana sino que me ha pasado personalmente.

Un buen día se presentó en la empresa donde yo trabajaba un detective a pedir informes sobre mi. La compañera de recepción lo pasó a la sala de reuniones y nos llamó a mi jefe y a mi por la línea interior, para avisarnos de la visita que allí teníamos. El detective se limitó a anunciar que actuaba en nombre de uno de sus clientes, y a pedirnos un montón de datos míos que obviamente no le facilité ninguno. ¡El que quiera peces que se moje el culo!, le contesté. Se excusaba el pobre hombre diciendo que lo mismo era por algún préstamo que yo hubiera pedido o algo así. Préstamos que yo nunca afortunadamente, he pedido.

A la salida del trabajo, noté como me seguía un vehículo de alta cilindrada. Por aquella época yo también conducía un deportivo, y lo llevé a una zona donde sabía que por conocerla, podría despistarlo fácilmente en un par de acelerones, y eso hice. Del detective me olvidé, hasta que un par de semanas después noté cómo la chica con la que estaba saliendo, sabía de mí un montón de cosas que yo no le había contado.

Algunas de ellas que incluso desconocían mis mejores amigos, de donde deduje que era ella la que contrató a un detective privado, y rompí unilateralmente la relación. Ella juró que no, pero yo ya había tomado una decisión. Un par de años después me pidió de quedar para tomar un café, y me reveló que efectivamente un detective me siguió, pero no lo contrató ella, sino su cuñado para ver si yo era un buen partido para la familia. Cuñado que por cierto le salió rana pues terminó también el matrimonio con su hermana dejando dos niños pequeños, pero eso es ya otra historia, que merece ser contada en otra ocasión.