lunes, 24 de noviembre de 2014

La decoracion con estores

estor
Mi marido es un romántico. ¿Sabéis cómo me pidió que me casara con él? Pues me dijo que nos íbamos de viaje a Cancún a hacer submarinismo, su gran afición desde pequeñito. A mí me extrañó, porque yo de submarinismo no sabía prácticamente nada, pero él me dijo que era la ocasión perfecta para que me dieran algunas clases. Me aseguró que me encantaría porque las aguas allí eran increíblemente transparentes y la fauna y el fondo marino eran de los más bonitos del mundo.

Al fin me convenció, y en la primera inmersión, me quedo mirando a Carlitos (mi esposo) y observo que despliega un cartel con letras enormes que ponía: LOLI, ¿TE QUIERES CASAR CONMIGO?. Mi chico me había llevado hasta Cancún para pedirme matrimonio bajo el mar, rodeados de increíbles corales y peces tropicales multicolor. Fue un momento increíble y que nunca olvidaré. Eso sí, como era novata en temas de buceos y con la emoción, estuve a punto de ahogarme en ese momento, pero menos mal que los monitores estaban pendiente y se percataron enseguida, de modo que me sacaron a la superficie antes de que la cosa fuera a más. El día que me casé con mi Carlitos no imaginé que el tema de la vivienda compartir con él pudiera convertirse en una pesadilla. Y no, no me quejo yo de mi marido, porque es muy bueno y muy santo, pero tiene una peculiar visión de los diseños, las dimensiones, las proporciones y de la construcción en general. Carlitos es arquitecto. Pero no un arquitecto normal y corriente, sino uno de esos a los que contratan los multimillonarios para que les diseñe casas únicas y cien por cien originales.

Cuando llegó el momento de tener nuestra propia casa, por supuesto Carlitos se ocupó del diseño y de todo. No digo yo que nuestra casa sea fea, pero no acabo de entender qué necesidad teníamos de vivir en habitaciones con formas geométricas tan variopintas. El día que me dispuse a decorar sus grandes y maravillosos ventanales con estores, descubrí que una casa así era una pesadilla para eso. Imaginad una habitación en forma de estrella, o una habitación redonda, u otra con forma de delfín nadando en altamar… Bonito y original, sí, pero estaban acabando con mis nervios y con los de los pobres vendedores de estores que venían a visitarla para tomar medidas.

Después de que diez empresas de estores se marcharan alegando que era imposible decorar semejantes estructuras, tuve la suerte de encontrar a la empresa de estores que al fin pude contratar. Hicieron un trabajo excepcional y meticuloso, que les costó sudores, eso sí. La mayoría de estores están pensados para casas normales, donde las ventanas y las paredes son planas y rectas. Pero los diseños de mi Carlitos nada tienen que ver con la normalidad. Por ejemplo, nuestro salón tiene los techos ondulados, imitando a las olas del mar. El de la empresa de estores pasó un par de horas tomando medidas con un aparato láser que no sé cómo se llama para conseguir la medida exacta de longitudes, ángulos y recovecos varios.

Al final quedó perfecto y consiguieron diseñarnos un estor igualmente ondulado. Lo más complicado fue cubrir la ventana del cuarto de baño, que tiene forma de estrella y está coronado por un ventanal que rodea toda la habitación. Creí que la empresa de estores no sería capaz de hacer un estor en forma de estrella. Sin embargo, lo consiguieron. Y no sólo quedó perfecto y fue la cosa más original y más bonita que he visto nunca, sino que encima, lo diseñaron con una imagen que reproducía las constelaciones más conocidas de nuestro universo. Carlitos quedó tan fascinado con su trabajo, que desde entonces los llama para todos sus clientes y jamás los decepciona.

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